El DDT conocido como dicloro difenil tricloroetano se creó a mediados de la segundo guerra mundial en Alemania como un insecticida muy potente y económico por lo cual se lo utilizo por muchos años en todo el mundo cuando en 1972 se dieron cuenta de que era uno de os mayores contaminantes ambientales que había ya que este no desaparecía sino que se propagaba.
El mismo año de la prohibición, 1972, el juez administrativo nombrado por la EPA Edmund Sweeney concluiría tras siete meses de audiencias en su informe de opinión que:
"el DDT no es un riesgo cancerígeno para el hombre... el uso del DDT bajo las regulaciones involucradas aquí no tiene un efecto deletéreo para los peces de agua dulce, organismos estuarianos, aves silvestres u otro tipo de vida salvaje".
(Sweeney, EM. 1972. "Recomendaciones del Examinador de las Audiencias de la EPA, y hallazgos concernientes a las audiencias sobre el DDT", 25 de abril de 1972 (40 CFR 164.32, 113 páginas)
A pesar de ello, el administrador de la EPA, William Ruckelshaus, desestimó la opinión del juez y prohibió prácticamente todos los usos del DDT por considerarlo un "cancerígeno potencial para el hombre".
La polémica pareció reavivarse, quizás en virtud de una campaña de presión que el 24 de mayo de 2006 fue denunciada por científicos de la EPA en una carta que luego hizo pública una asociación de funcionarios ecologista, PEER.
El 15 de septiembre de 2006 la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que el insecticida volverá a ser parte de su programa para erradicar la malaria fumigando el interior de residencias y matar así a los mosquitos que transmiten la malaria. Estudios científicos1 muestran que la utilización del DDT en interiores asociado a mosquiteras sí es efectivo en la prevención de la malaria y no presenta los peligros para la vida salvaje y la inefectividad a medio plazo que su uso indiscriminado como biocida sí tiene en cultivos, etc.2
Sin embargo, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) planteó en mayo de 2005 en la primera reunión del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes la eliminación de 12 compuestos considerados "plaguicidas y productos químicos industriales peligrosos que pueden matar a la gente, producir daños en el sistema nervioso e inmunitario, provocar cáncer y desórdenes reproductivos, así como perturbar el desarrollo normal de lactantes y niños", entre los cuales se encuentra el DDT, cuyas características entran en la clasificación de: "altamente tóxicos; son estables y persistentes y tienen una duración de décadas antes de degradarse; se evaporan y se desplazan a largas distancias a través del aire y el agua, y se acumulan en el tejido adiposo de los seres humanos y las especies silvestres".3
Los defensores del uso del DDT, entre los que se incluyen científicos, estadísticos y ecologistas argumentan que este es un método eficaz contra la malaria; afirman que gracias a ella la malaria desapareció de Europa, donde era endémica en Grecia o Italia. En Sri Lanka, los casos de malaria descendieron desde 2.800.000 casos en 1948 a 17 en 1963; en la India, de 100 millones de casos en 1935, la cifra bajó a 300.000 en 1969. Bangladesh fue declarada zona libre de malaria. Incluso circula la cifra que afirma que la prohibición del DDT ha causado 50 millones de muertes. Defienden su idoneidad basándose en la eficacia que le atribuyen, junto con el bajo coste de su aplicación y el hecho de que no tenga problemas de patentes. Precisamente algunos argumentan que los motivos últimos de la prohibición están en la propia industria, la cual, al acabar las patentes del DDT, quisieron imponer nuevos pesticidas con patente.
Sin embargo, la comunidad ecologista y parte de la comunidad científica duda de esta benignidad, y existe consenso para atribuir potencial nocivo y en muchos casos cancerígeno al DDT.4 Tratándose de una cuestión en la que intervienen intereses económicos y grupos de presión, los estudios de ambas partes no han sido aceptados de manera concluyente y definitiva, aunque de forma generalizada se acepta que el DDT no es un compuesto inocuo para la cadena trófica. En cualquier caso, el DDT se comenzó a abandonar una década antes de su prohibición por la aparición de nuevos insecticidas según algunas fuentes, y según otras, por las cepas resistentes de insectos, por lo cual su potencial utilidad de no haber sido prohibido resulta sumamente dudosa, como ha pasado en la India, donde no ha sido prohibido en todos estos años.5
Después de 40 años de haberse prohibido el uso del DDT este sigue haciendo daño en ríos suelos y plantas. El DDT que si bien ha permitido aumentar la productividad agrícola y el control de insectos transmisores de enfermedades, se ha ido acumulando en los tejidos de los pelícanos. Estos lo obtuvieron pues los peces, que conforman su dieta principal, fueron afectados por el DDT que se encuentra disuelto en el agua. Esta acumulación causa que la cáscara de los huevos de sus crías se formen delgadas y se rompan fácilmente cuando un padre los está incubando. Como resultado, durante la época de cría algunas colonias tienen problemas para criar sólo un polluelo.
Hasta 1970 las únicas poblaciones viables de pelícanos (sanos)de Norteamérica estaban en la Florida. Debido a esta disminución y otras amenazas potenciales, el Pelícano pardo entró en la lista de especies en peligro en todo el territorio de los Estados Unidos, el 13 de octubre de 1970, y en el exterior, el 2 de junio de 1970. En 1972 se prohibió el uso de DDT en los Estados Unidos y por tanto, los niveles de residuo ambiental de estos compuestos han disminuido constantemente en casi todas las áreas. Esto también ha favorecido a un aumento en el grosor de la cáscara de los huevos y, a su vez, en el éxito reproductor de los Pelícanos Pardos.